El DHA es un ácido graso que se encuentra en alimentos como el pescado y ofrecen diversos beneficios para la salud de tu bebé.

La importancia del DHA está relacionada con las funciones que cumple durante el embarazo, ya que contribuye al desarrollo del embrión. Por eso una nutrición materna rica en DHA es fundamental para la salud del bebé. 

En los últimos años es cada vez más común escuchar acerca del omega-3 como una fuente de energía que apoya distintas funciones en diferentes órganos del cuerpo como el corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos, además del sistema inmunitario y el sistema endocrino.1 Pues bien, uno de los principales ácidos grasos omega-3 es el DHA1, que se encuentra principalmente en pescados, los cuales se recomienda incluir en la dieta de una mujer embarazada debido a que ayudan en el desarrollo y la salud de su bebé.1

 

 

 

Alimentación del bebé

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es DHA?

El ácido docosahexaenoico (DHA) es un ácido graso que tiene una función importante en la formación del sistema nervioso y el cerebro de los seres humanos2. Durante el embarazo y la lactancia apoya el desarrollo del sistema nervioso en los primeros años de vida del bebé2

Qué es DHA

 

 

 

 

 

 

 

 

DHA: Beneficios y ventajas para tu bebé

Debido a que el DHA apoya la salud y el desarrollo infantil, durante el embarazo y la lactancia se recomienda a las mujeres embarazadas que consuman entre 226 y 340 gramos de pescado semanalmente para apoyar así la salud de su bebé.3

Es recomendable incluir el DHA dentro de la dieta materna porque su presencia se asocia con diversos beneficios para el bebé relacionados a los componentes estructurales del cerebro y la retina durante el embarazo, así como el desarrollo neural y visual.4

Alimentos ricos en  DHA

 

 

 

 

 

 

 

Alimentos ricos en DHA

Ahora que ya conoces algunos de los beneficios del DHA, uno de los tres principales ácidos grados omega-3, es necesario que sepas que los alimentos que contienen una mayor cantidad de omega 3 son definitivamente los pescados, sobre todo los pescados grasos de agua fría como el salmón, la caballa, el atún, los arenques y las sardinas.4